Our website use cookies to improve and personalize your experience and to display advertisements(if any). Our website may also include cookies from third parties like Google Adsense, Google Analytics, Youtube. By using the website, you consent to the use of cookies. We have updated our Privacy Policy. Please click on the button to check our Privacy Policy.

Lo mejor del concurso fotográfico National Geographic Traveller

Una emotiva imagen capturada en el norte de Vietnam se ha alzado con el primer lugar en uno de los concursos de fotografía de viajes más destacados del mundo. La fotografía, tomada en la provincia montañosa de Lào Cai, muestra a una mujer anciana trabajando en un bordado tradicional mientras su bisnieta la observa. El retrato ha sido elogiado por su calidez, composición y profundidad emocional, encapsulando un instante de transmisión cultural y conexión intergeneracional.

La visual, bañada en luces tenues y sombras marcadas que muestran la textura del ambiente, fue elegida como la vencedora principal entre miles de candidaturas. De acuerdo con la organización del concurso, la fotografía consigue captar “un instante entre generaciones que refleja belleza, humanidad y una narrativa visual profunda”. El bordado, una tradición milenaria en las comunidades Dao Rojas de Vietnam, toma aquí un significado simbólico de herencia y resistencia cultural.

Este año, el certamen recibió una notable cantidad de fotógrafos de Reino Unido e Irlanda, tanto amateurs como expertos. Las secciones en evaluación abarcan paisaje, vida silvestre, vida urbana, retrato, gastronomía y portafolio. En cada categoría, las fotos elegidas han mostrado una calidad técnica excepcional y una potente habilidad narrativa, presentando diferentes puntos de vista del mundo y sus culturas.

Dentro de la sección de paisajismo, destaca una foto tomada desde el aire de una piscina geotérmica en Hveravellir, Islandia. Visto desde lo alto, el estanque ovalado evoca la forma de un ojo humano, rodeado por un terreno volcánico envuelto en vapor, lo que le confiere un aspecto casi místico a la imagen.

Por su parte, en la sección de vida silvestre, una instantánea que muestra el inesperado encuentro entre un águila perdicera y un zorro en un paisaje natural de Toledo, España, ha sido una de las más comentadas. La tensión entre ambos animales, captada en una fracción de segundo, transmite el dinamismo y la crudeza de la naturaleza salvaje.

La categoría de gastronomía celebró la imagen de un restaurante tradicional tibetano. En ella, una familia sirve comida en un entorno humilde pero cálido, con detalles que hablan del día a día en regiones remotas y del valor de la tradición culinaria. La fotografía fue descrita como “reconfortante” por los jueces, que destacaron su composición y paleta cromática.

Otro de los reconocimientos importantes fue para un portafolio de diez imágenes que narra la vida cotidiana en diversas regiones del sudeste asiático. Estas fotografías fueron aclamadas por su coherencia visual y la profundidad de la historia que relatan en conjunto.

El certamen no solo busca premiar la excelencia técnica, sino también fomentar una mirada reflexiva y crítica sobre el mundo que habitamos. Las imágenes ganadoras logran conectar al espectador con realidades distintas, mostrando desde rincones poco conocidos hasta la majestuosidad de paisajes remotos. Más allá del impacto estético, muchas de las obras presentadas este año han sido valoradas por su capacidad para denunciar, emocionar o despertar curiosidad.

Los organizadores subrayaron que la edición de 2025 ha sido una de las más desafiantes hasta ahora, con miles de inscripciones que aumentaron el nivel general de la competencia. A través de sus ediciones, el concurso ha progresado hasta establecerse como una plataforma fundamental para dar espacio tanto a talentos emergentes como a fotógrafos reconocidos.

Todas las imágenes ganadoras y finalistas serán exhibidas en una galería digital de acceso público, lo que permitirá al público global disfrutar y reflexionar sobre estos testimonios visuales del mundo. La fotografía, como lenguaje universal, sigue demostrando su poder para conectar personas, culturas y emociones más allá de las fronteras geográficas.

Por Victor Nuñez